1. Identificación
Partimos de la persona, empresa, inmueble y operación exactos. Normalizamos nombres y cotejamos identificadores legítimos para reducir homónimos antes de atribuir información.
2. Búsqueda proporcional
Definimos fuentes según la finalidad y el riesgo. No recolectamos datos por curiosidad ni prometemos acceso a sistemas reservados. Registramos cobertura, fecha y restricciones de cada consulta.
3. Verificación y validación cruzada
Priorizamos documentos y fuentes primarias. Contrastamos coincidencias con localidad, fechas, carácter procesal, folios, RFC u otros datos pertinentes. Una mención secundaria nunca sustituye el documento que la sustenta.
4. Contextualización
Separamos demanda de sentencia, publicación presunta de definitiva, escritura de certificado registral y coincidencia nominal de identidad confirmada. Incorporamos aclaraciones de la persona titular cuando corresponda.
5. Clasificación prudente
No usamos una puntuación automática de confiabilidad. Cada punto se clasifica como confirmado, consistente, requiere contexto, no confirmado o información insuficiente. La relevancia se explica frente a la decisión concreta.
- Confirmado: fuente e identidad suficientemente corroboradas.
- Consistente: documentos y fuentes no muestran contradicción material.
- Requiere contexto: hecho real cuyo significado depende de información adicional.
- No confirmado: coincidencia o referencia sin elementos suficientes.
- Información insuficiente: cobertura o soporte no permite concluir.
6. Informe y revisión humana
El informe presenta hechos, fuentes, fecha de corte, límites y posibles mitigantes. No acepta ni rechaza personas; la decisión permanece con el cliente y debe evitar criterios discriminatorios o ajenos a la operación.
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